jueves, 14 de enero de 2010

artículos y fragmentos: 'el diablo en la canción' francisco casavella. 2008.05

Sólo el tiempo cuenta, el tiempo de verdad, el martillo de las ilusiones, el que pulveriza los ritmos y las melodías de la canción. Porque siempre hablamos de "canciones para el recuerdo" como si fuéramos Julie Andrews como una pídola en lo alto de las montañas berreando The sound of music. Pero ¿qué fue de nuestras canciones? ¿Por qué no puedo ver el documental sobre Joe Strummer si sé que cada minuto va a lijarme el alma con el recuerdo de todo lo que en realidad no fui, de lo que en realidad no hice, de lo que en realidad no sucedió en esta ciudad donde entonces y ahora se podía y se puede oler mierda bajo las calles? No, no puedo ver el documental sobre Strummer y pienso, contra lo que se suele suponer, que los nostálgicos -mis antagonistas- son en realidad gente dura, monolitos que pueden escuchar las canciones sin que les evoquen resacas, desamores, sábanas sucias, muertos, cenizas
... Y veo a los protagonistas del asunto, a John Lydon, alias Johnny Rotten, llorando al final de La mugre y la furia, el documental sobre los Sex Pistols, todo aquel cinismo, toda aquella provocación, ahora sólo lágrimas amargas... Y leo en Por favor, mátame la tristeza oceánica que subyace en el relato de Jerry Nolan sobre su primer concierto -Elvis en Hawai, nada menos- y el futuro batería de los New York Dolls y de los Heartbreakers sólo se puede fijar -en medio de una extraña fascinación- en el agujero que Elvis tiene en la suela de uno de sus zapatos. Y veo al mismo Strummer en el documental sobre la historia de The Clash también llorando -y amargamente-, no por lo que pudo haber sido y no fue, sino por lo que nunca pudo ser ni será. Es el tiempo y el diablo en las canciones.
Los grupos buenos: ¿quién puede oír a los Ramones, a Television, a Eddie and the Hot Rots, a los Jam, a Brinsley Schwarz, a los Modern Lovers, a los Fleshtones o a, ¡premonición!, Richard Hell, sin dejar de pensar: ¿esas canciones son yo mismo ahora, esa coliflor que te mira en el espejo son aquellas canciones y quizá la culpa no sólo sea mía? Y aunque la culpa sólo es mía quiero creer que los predicadores sureños tenían razón: es la música del infierno.
Y de pronto, estás en una barra, o en una estación de metro, o en un taxi, y por la estridente radio emiten una melodía de hace treinta años que nunca te llamó la atención, algo banal, sin historia, sin halo, sin recuerdo - Stevie Nicks cantando Dreams, por ejemplo-, y esa canción que quedó en el limbo de lo inocuo llega a las entrañas como un punzón y, misteriosamente, cura y susurra que hubo una vez algo tan fascinante como el agujero en la suela de Elvis en medio de toda esa autocompasión que ahora te acosa, estúpida y retorcida como un sacacorchos.
Y entonces te consuelas porque todo sigue del revés en un mundo que puede ser próspero para extravagantes más jóvenes, y las lágrimas salen sin duelo, sin amargura, corriendo.

6 comentarios:

Beers for Punks dijo...

como el blog es algo que se va rehaciendo constantemente, he pensado que de tarde en tarde no estaría mal añadir algún viejo artículo o fragmento extraido de algún libro.

Para comenzar he elegido este artículo de casavella que fue publicado en 'el pais'. Casavella no me consta que llevara doc martens ni cresta, pero este artículo me parece tremendo!

Si las canciones que ponemos en este blog, no te emocionan, no hacen que te olvides de todo cuando las escuchas, en definita, no te tocan la fibra sensible... entonces de poco valen!!

espero que os guste!

Magic Pop dijo...

Tremendo testimonio, sin duda, aunque creo que no todo es fracaso, desilusión, perdida de valores, o imposibilidad de mirar atrás sin compadecerse. Hay algo más, muchísimo más que, al menos en mi caso, me mantiene firme, orgulloso de haberlo vivido y con unos referentes muy precisos que me permiten seguir luchando por mí y por mi familia. Mi lucha contra el sistema ya no es visceral pero sigo teniendo muy claro que la estupidez del poder no va a cambiar así de fácil, ni siquiera con las magníficas canciones que nos entusiasmaron en esa época y que, por supuesto, siguen haciéndolo. Mis recuerdos también son resacas, desamores, muertes, pero conservo otros muchos de positivos como el 27 de abril de 1981, fecha del concierto que dieron los Clash en Badalona. Por entonces tenía 16 años a punto de cumplir 17. Ese concierto fue tan trascendental que cambió la vida de muchos de nosotros. Allí empezaron un montón de grupos que luego se desesperarían ensayando en garajes con humedades para hacerse un nombre, con mayor o menor fortuna, en el mundo de la música. Recuerdo que cuando sonaron los famosos acordes de London Calling, noté un subidón de adrenalina y una excitación difícil de explicar que no he olvidado ni creo que nunca pueda olvidar. No es nostalgia sin más, es más que eso, es necesidad de tener algo que nos recuerde lo bien que lo pasamos y de paso nos dé fuerzas para seguir luchando o confeccionando blogs tan magníficos como éste. Mientras toda esa emoción continúe siendo posible, me sentiré bien conmigo mismo y eso es, para mí, más que suficiente y satisfactorio. Gracias Javiercrasher por la parte que te toca.

Un saludo
Àlex

Piso Turístico Elvira - Granada dijo...

Pedazo de artículo.

Le Trip dijo...

Muy bonito, y estupendo leer el recurdo de Àlex que lo complementa y lo enriquece con su punto de vista.
Un abrazo bigger boss!

Beers for Punks dijo...

gracias por los comentarios, especialmente a ti, alex, comparto lo que comentas (de eso trata este blog)...
a veces pienso si no seré ya viejo para seguir escuchando esta música, pero la mayoría de estas canciones no son sólo recuerdos, sino que son también la energía para afrontar el dia a dia (y espero que lo sigan siendo durante muchos años!!)
... también se podría llamar el artículo 'la magia en la canción'

Cläsherä Ruidosä dijo...

Muy bueno...
Y sí,las canciones te transportan,las melodías traen recuerdos,las notas no son solo notas...y todo eso se junta para q tú puedas flotar en las mas hermosas de las meláncolías...((al menos a mí me pasa así))
salut..y punk not dead!